CAZADOR CAZADO

Era medio día y estaba libre. Así que me decidí tomar una copa en el bar del hotel. Me senté en la barra cuando llegó una chica super atractiva y se sentó cerca de mí. Era evidente que para abordarla, se requería ser muy atractivo o adinerado, por lo que me sorprendí cuando ella empezo a hacerme platica.

A los pocos minutos se acerco un hombre de unos 30 años, alto, fuerte y bien parecido y la saludo cariñosamente. Ella lo presentó como su esposo y él nos invito a comer.
Durante la comida ambos se mostraron amables y platicamos animadamente de los temas mas variados. Finalmente la bella dijo que deseaba subir a su habitación. La verdad es que todos habíamos bebido un poco y necesitábamos descansar, así que salimos del restaurante y nos dirigimos a los elevadores.

Estabamos por abordar el elevador, cuando el esposo vio su reloj y excusándose se retiro diciendo que había olvidado atender algo. Acompañe a la bella cortésmente hasta su habitación sin esperar nada, ya que la presencia del esposo, había eliminado cualquier esperanza que pudiera tener.

Al llegar a su habitación, me invito a pasar y me sirvió una copa. Cuando me di cuenta estabamos abrazándonos y besándonos sobre la cama. Ella me quito la ropa y yo se la quite a ella, hasta que ambos estuvimos desnudos.

Estaba acariciando y besando su hermoso cuerpo, cuando el esposo apareció en la habitación y sin sorprenderse en absoluto empezó a quitarse la ropa hasta quedar desnudo.
Debo confesar, que cuando él apareció, supuse que lo siguiente seria un gran pleito; pero pronto me calmé al ver que la bella continuaba jugando tranquilamente con mi miembro.

Entonces el se paro junto a la cama y ella me guió suavemente pero con firmeza hacia él, hasta que él me tomo de los cabellos y llevo mi boca enfrente de su miembro, mientras ella me decía:   - Mira que hermosa verga vas a disfrutar.

Efectivamente, el no solo tenia un hermoso cuerpo, sino que también poseía un magnífico miembro de unos 20 cm, con un grosor adecuado a su longitud.

Estando así las cosas, no pude mas que abrir la boca y mamar esa maravillosa verga de todas las formas imaginables, así como besarle y lamerle las bolas, hasta que finalmente, El esposo empujo suavemente su miembro hasta el fondo, violando mi garganta. Mientras la bella continuaba jugueteando con mis bolas y mi miembro, que había perdido por completo la erección.

El sacaba repetidamente su verga de mi boca para golpearme con ella en la cara. ¡Que dura y pesada que se sentía!  Yo, con la boca abierta, trataba de atraparla nuevamente para continuar mamándola. Mientras este juego continuaba, la bella procedió a lubricar detalladamente mi ano, preparándome para la inminente penetración. Mientras me decía:    - Vas a ver como te gusta.

Entonces entre ambos me colocaron de rodillas en la cama con el ano expuesto sin ninguna defensa y la cara apoyada contra el pubis de la bella, que se había tendido con las piernas abiertas frente a mí.

Así, mientras yo le practicaba el sexo oral a la bella, su esposo me tomó de las nalgas y colocó su verga contra mi ano virgen, que se resistía a la penetración. Entonces, con gentileza pero con una fuerza irresistible empujo su miembro lentamente hasta que mi ano cedió y rindió la entrada, dando paso primero a la cabeza y luego a cada uno de sus gloriosos 20 cm, hasta que sentí su embestida en lo mas profundo de mis entrañas. No pude mas que rendirme y gemir de dolor y placer y continuar gimiendo con cada embestida, que el efectuaba, muy lentamente, mientras yo disfrutaba plenamente de toda la longitud de su verga.

Entonces la bella acercó su cara a la mía, que se encontraba apoyada contra las sabanas y mientras me acariciaba con ternura me preguntaba: 
- ¿Te gusta su verga?  ¿Te gusta ser su puta?
Yo solo pude responder en medio de mis gemidos "Si me gusta mucho, Que dura y grande la tiene"

Después de unos minutos de este maravillosos tormento mi ano quedo abierto a su medida. Entonces él incremento el ritmo y la fuerza de sus embestidas hasta que finalmente introdujo su verga hasta el fondo y empezó a venirse abundantemente, mientras me propinaba fuertes nalgadas.  Una vez que termino, me saco la verga lentamente mientras me daba una ultima nalgada de despedida y me decía:  -- Que rico aprietan estas nalguítas.
Luego se metió al baño.

Yo quede tendido, con el ano abierto por completo, mientras las nalgas me ardían por la zurra que me había dado, confundido por el dolor y el placer de esta nueva experiencia.
La bella se acerco a mi y después de darme un beso en la mejilla me dijo casi en un susurro:
- No te preocupes, nadie se le resiste. Si esperas un momento el se ira y yo te daré una recompensa que te ayudara a sentirte hombre otra vez.

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