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Nunca
me llevé bien con mi cuñado, es más, nunca nos tratamos demasiado.
Sin embargo, debo reconocer que siempre me llamó la atención su cuerpo
peludo, firme y llamativo.
Un día se vino a duchar a mi casa argumentando que su calefón estaba
descompuesto, y esa noche me encontraba solo en casa debido a que mi señora
tenía una cena.
Entró al baño, y luego de unos 10 minutos me pidió una toalla que había
olvidado. Se la llevé. Obviamente, entré en el baño. Estaba mojado,
totalmente desnudo y sin taparse, con la cortina de la ducha abierta.
Le di la toalla, y me contó que en el partido de fútbol se había
doblado un brazo, si no le hacía el favor de ayudarlo a secarse
"la parte de atrás". Yo disimulaba pero miraba con atención
su miembro y sus huevos peludos. Le dije que se diera vuelta. Lo hizo,
mostrándome su peludo culo. Sequé su espalda, bajé al culo, metí la
toalla entre sus nalgas, y simulando que se me caía la toalla, seguí
acariciando sus pelos, que salían de la raya, cerca del ano.
No le gustó el hecho, por lo que dijo: "sos un hijo de puta,
bajate los pantalones y dejame hacerte lo mismo o le cuento a todo el
mundo que me tocaste el culo". Era una amenaza brava, mi vida se
desmoronaría si eso ocurriera, así que cumplí, me saqué los
pantalones y el boxer y me di vuelta... abandonado a su suerte.
"Agachate un poco, me dijo", y me hizo abrir las piernas, lo
que casi me hace caer. Comenzó a tocarme las nalgas, y a masajearme el
ano muy fuertemente. "Estás excitado, guachito", me dijo, y
cuando miré hacia atrás, vi que él se encontraba totalmente erecto.
"Chupámela o cuento" fue la segunda amenaza, ante lo que tuve
que hacerlo (mucho no me costó, si bien me daba vergüenza). Cuando
estaba bien mojada su pija, me dijo, "llegó el momento: o te la
meto, o se entera todo el mundo". Se sentó en el bidet, y me invitó
con él. Me senté sobre él, mientras su pija tocaba mi culo. Pero me
abrió las nalgas, y me hizo sentar sobre él... pero con su pija en mi
ano... Abrió más mi agujero y me penetró el hijo de puta. Yo temblaba
de dolor, pero me obligaba a seguir introduciéndola.
"Mejor parados", dijo. Me hizo dar vuelta, agacharme, sacar
culo, y ahí empezó la joda. Me la metió totalmente, y me cogió como
si fuera una mina. Sentía sus pelos de las piernas tocando las mías, y
abría cada vez más mi culo con sus manos y su pija. Gritaba y emitía
sonidos de placer.
Terminó fuertemente, chorreando semen por mi pierna, se bañó
nuevamente, y me dijo que nadie se iba a enterar de nada. Yo estuve sin
sentarme por varios días... pero me gustó.
Qué vamos a hacer...
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