Diosas de Badíos

Doy una y otra vuelta sobre mis almuhadas que no me acompañan en esta larga noche que no deja de no pasar , no se como hacer para que mi cabeza deje de pensar una y otra vez en esa perra...
si no puedo llamarla de otra manera , su forma de caminar , de contornear sus curvas , sus pezores erectos y su orto sagrado para sacrificio a los dioses donde los jovenes más actos , los gladiadores victoriosos , se entregaban para que su corazón sea arrancado;así de sagrado era ese orto porque me perdí en él , y sentí que mi corazón en revuelcos fue extraídos desde mis entrañas para ser un extraño en manos de esa animalita que era todo cuerpo en celo ,con aromas y secreciones envolventes que rodearon cualquier comprensión que hubiese estimado esbozar;mi aire , mi respiración , mis musculos esqueléticos ya no eran voluntarios , eran arrasados por el encantamiento de esa perra que se revolcaba sobre la basura del terreno baldío de la esquina de las bodegas , sobre la basura ella dejó depositar su cuerpo y abrir sus piernas , no era una invitación , era poner mi cuerpo sobre la piedra de los dioses , envuelto en sus olores húmedos cavernoso y con los restos de días que hacían de acolchado , élla lamia mi verga y con una contorción propia de su especie se lamía su concha ,una y otra vez y perdidamente fuera del tiempo y espacio danzabamos vestidos con carne putrefacta y agusanada que nos hacía de marco,junto con botellas rotas que se iban incrustando en diferentes partes de cada uno según el giro que la locura iba perdiendo;sobre los restos de los restos , se levantó sobre sus pies y encima de mí no tuvo mejor obsequio que dejar su excremento sobre mi pecho.
élla ya se había llevado lo que de humano me era propio, con una daga se llevó mi corazón para pasarle su lengua sedienta de sangre fresca y abundante , aún latiendo y luego, primero a suaves mordizcos y a posteriores bocanadas de dientes deboró lo que de ese músculo contractil aún podía quedar,
quedé tendido sobre el basural , aún estaba en el paraíso , pero sabía que en mi pecho ya no latía el flujo pulsatil al ritmo de bomba que me hacía mortal.
de élla me quedó su bombacha blanca de fibras, roja de sangre que yace aquí debajo de mi almohada y no deja que el sueño vuelva a su terror,peor aún me condena a este desvelo , una y otra vez y las mezclas de flujo, humedad ,carne inchada ,morada y agusanada hacen de mi verga una tumescencia única que como imán atrae a mis dos manos para entrar nuevamente en esa danza frenética , que solo pueden comprender sacerdotizas de otro tiempo , que cada tanto pueden hacer su aparición en un baldío.
solo,entre mis sábanas , condenado al no sueño ;otra vez mojado.

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francof;el marquís