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El Fogon |
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Historia: La leña ardía en el fogón, mientras se cocinaba la comida que Nohemí y yo esperábamos para satisfacer el hambre de varias horas que nos castigaba el estómago, después de aquella batalla sexual que nos mantuvo ocupadas con frenesí, bajo el cobijo de nuestro improvisado refugio en la soledad del campo. Hace cuatro años que mantenemos estas emocionantes relaciones secretas, desde que nos graduamos en la escuela superior. Mientras contemplo el humo que emerge de las candentes brasas, pienso en el ardorcito que siento en mi enrojecida vulva, después del severo castigo de la inclemente y apasionada lengua de mi encantadora Nohemí. Casi sufro un desmayo rememorando los incotables orgasmos que ella me sabe provocar en la cama. Mientras estoy embelezada por estos eróticos recuerdos, siento otra vez sus manos urgando entre mis piernas. Después siento que me lanza con fuerza hacia la improvisada cama y se me coloca encima, haciendo el papel de machito que tanto me gusta. Siento el estertor de su respiración, cuando comienza a tener un bullicioso orgasmo y me restrega la ardiente humedad de su coño contra el mío. Las dos nos quedamos dormidas y abrazadas, con nuestras bocas locas pegadas en largo y apasionado beso de lenguas. Cuando despertamos el fogón estaba apagado y la comidita hecha un carbón.
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