Era tarde, muy tarde

 Era tarde, muy tarde esa noche cuando decidí salir a buscarla. Mi impaciencia me empujó a la calle. Apenas lloviznaba. Tomé hacia la Avenida Rivadavia, esperando cruzarme con ella. Al llegar a la Avenida ya había comenzado a llover con más intensidad, crucé corriendo a la esquina de Av. La Plata y me metí en la confitería, en total no habrían más de tres mesas ocupadas, en una de ellas estaba una chica que no tendría más de veinticinco años, al principio no le presté mucha atención, tenia mis cosas para pensar, pero al rato de estar tomando el café que me sirvió un mozo más ausente que yo, se acerco a mi mesa, y aunque parezca mentira, me dijo si podía sentarse conmigo, tenia una cara de tanta angustia que a pesar de mis propios quilombos le dije que si, se sentó, y el mozo extrañamente le alcanzo su café, me dijo que la perdonara pero como no quería quedarse sola, se le ocurrió que podría conversar conmigo, se llamaba Karina, era rubia, delgada y alta, mediría por lo menos uno setenta y cinco, le pregunte que le pasaba, y porqué estaba allí, y esto es lo que me contó.

Llegué a Buenos Aires esta mañana desde España, tenían que venir a buscarme al aeropuerto pero no apareció nadie, estuve allí más de cuatro horas y después de llamar a una amiga, que no encontré, me tome un taxi y me vine a la ciudad, busqué un hotel, dejé mis cosas y salí a caminar, pense que podría encontrar a alguien conocido, pero parece que después de tanto tiempo de estar fuera del país ya soy una extraña, me senté en un bar de la calle Santa Fe cerca del centro y allí conocí a una chica (Mariana) que me dijo que le había sucedido algo parecido a lo que me estaba pasando a mí, y me enganché como una pelotuda, me invitó a su departamento a comer porque ya eran como las cuatro de la tarde y no habíamos comido nada ninguna de las dos, acepté sin saber con que me encontraría después.

Entramos a su casa, era un departamento chico de dos dormitorios y en uno de ellos estaba un muchacho de unos veinticinco a treinta años que parecía dormido, me dijo que era un amigo que estaba parando con ella, lo dejamos descansar y nos fuimos a la cocina a preparar algo, charlamos como hasta las siete de la tarde, ya estaba oscureciendo cuando sonó el timbre del portero, lo atendió y bajo a abrir, mientras tanto yo me fui al baño, cuando salí me encontré con dos muchachos y una chica más, me dijo que venían para hacer un trabajo para el curso de teatro que seguían, tenían una cámara que iban a utilizar para grabar todo y sacaron unas hojas que dijeron que era el libreto realizado por ellos, Mariana me dijo que la acompañara a la cocina para preparar algo para todos mientras que los otros chicos se ponían a armar la cámara para grabarnos mientras comíamos como práctica, cuando volvimos al comedor ya estaban ensayando, parecía una típica reunión de amigos, algunos hacían de pareja mientras que otros observaban, los llamamos a la mesa porque ya estaba servida y comenzamos a comer, grababan todo lo que hacíamos, era muy divertido, comíamos sentados en cualquier lado porque no alcanzaban las sillas, al principio me pareció todo muy entretenido, me propusieron que los ayudara, que era como un juego, yo tenia que hacer de mucama, Mariana me dio una minifalda negra con un delantalito blanco, la verdad que me quedaba muy corto pero divertido, seguíamos tomando y comiendo, yo tomaba gaseosas, pero al rato me comencé a sentir algo rara, tenia la sensación de no tener voluntad, ellos me guiaban en todo, (esto lo se, porque después pude ver el vídeo) me indicaron que sirviera bebidas a todos. Yo casi no tenia conciencia de nada, los muchacho me acariciaban el cuerpo cada vez que pasaba cerca, las chicas se fueron sacando la ropa, en especial Mariana que era la que dirigía todo, después no recuerdo más, lo que te cuento de aquí en más es lo que pude ver después en el vídeo, en el aparezco desnuda y teniendo relaciones con todos, las chicas incluidas, me hicieron de todo lo que te puedas imaginar y más, no es que eso me escandalice, pero no me gusta que me usen así y encima me graben, me enojé y quise que me dieran el vídeo para romperlo, y casi me rompen la cara a mí, les dije que los iba a denunciar a la policía, me dijeron que si abría la boca me iban a matar, te juro que me dio mucho miedo, y ahora no sé que hacer, me dejaron ir pero si digo algo, pierdo, tenia miedo de volver al hotel por eso me puse a caminar y llegue aquí, no se exactamente porque te conté todo esto si vos también sos un desconocido, pero sentía que no daba más si no se lo contaba a alguien, por eso creo que confié en vos, ahora no se que hacer ni adonde ir.

A esta altura, no sabia si alguien me estaba haciendo una broma de cámara oculta, o qué era realidad, esto era bastante insólito, he tenido encuentros con mujeres de manera ocasional, y me han contado de todo, pero esto, nunca, le propuse acompañarla a su hotel. Y se puso más nerviosa todavía, entonces le pregunte que quería hacer, me miro a los ojos por un instante que me pareció una eternidad y me dijo si me podía quedar con ella hasta que amaneciera, le conteste que con este tiempo (en la calle no había nadie, estaba lloviendo a lo loco) no tenia sentido estar allí, además ya estaban por cerrar, no tenían abierto toda la noche, me miró otra vez un largo tiempo y después como si le costara mucho decirlo, me pregunto si podía venir conmigo a mi departamento, la observe, parecía tan frágil y asustada que me decidí y le dije que si, llame al mozo para pagarle y salimos, afuera el aguacero era infernal, parecía que no iba a parar nunca más, trate de detener un taxi pero no me daban pelota los pocos que pasaban por la Av. , por suerte uno se detuvo a unos metros de nosotros para dejar a una pareja y mojándonos totalmente nos subimos, le indique la dirección al chofer y en pocos minutos estabamos en la puerta, allí nos terminamos de empapar, subimos al departamento y en cuanto entramos me fui directamente al contestador para ver si tenia algún mensaje, por suerte  no, le pregunte si quería tomar algo caliente, me dijo que sí y mientras ponía el agua a calentar se fue al baño, yo esperé a que saliera para tratar de secarme algo aunque estaba todo mojado, en realidad tenia que sacarme toda la ropa pero tenia que hacerlo en el baño para no mojar más el piso, cuando salió, casi me caigo de culo, estaba cubierta solo con el toallón , me miró extrañada y me pregunto si me gustaba estar empapado, le dije que no podía cambiarme hasta que ella no saliera del baño porque allí tenía para secarme, me miró como si no entendiera y después se sonrío al darse cuenta que no me desvestía  por ella, no seas sonso y sacate esa ropa antes de enfermarte me dijo, traté de sacarme los zapatos y perdí el equilibrio, me caí con todo el peso de mi cuerpo al piso y me dio un dolor bárbaro en el tobillo, corrió a mi lado para  ayudarme y como no me podía parar me levanto como pudo y me llevo al sillón, después me empezó a sacar ella los zapatos, las medias y así termino por dejarme en calzoncillos, tomo su toallon y me comenzó a secar, yo no entendía nada, me pidió si le prestaba una camisa para cubrirse y le indique el placard, eligió una blanca que le quedaba como una camisola mini, pero muy mini, yo me termine de secar y me enrosque el toallon al cuerpo, le pregunté si quería tomar café o alguna otra cosa, con una sonrisa picara se encogió de hombros y me dijo que eligiera yo, puse el agua a calentar y estaba preparando los pocillos cuando sentí que algo frío me recorría la espalda, mire por sobre mi hombro y la vi que se acercaba a mi lentamente, los ojitos le brillaban pero tenia una mirada rara, era evidente que quería guerra, lo que me llevó a dudar de todo lo que me había contado, si quería jugar para qué inventar tanta historieta, me tomo del brazo y me dio vuelta hacia ella, la puta que era linda la guacha, sus ojos estaban casi a la altura de los míos, se acerco más y con su lengua me bordeo los labios, a esa altura ya me importaba un carajo si era una loca que necesitaba crear historias para gozar con un levante, la tome de la cintura, la alce y la puse sobre la mesada de la cocina, juro que creí que al cerrar sus piernas sobre mi cintura me la iba a quebrar, se prendió como si estuviera al borde de un precipicio y yo fuera lo único que podría salvarla, se metió en mi boca realizando maniobras con alguna técnica de salvamento, pero a la inversa porque me dejo sin aire, me excitó tanto que hasta los pelos se me pusieron de punta, justo en ese momento sonó el timbre de la puerta y escuché a mi vecina, que vive en el departamento de al lado, por supuesto no le di pelota y Karina para volarme la tapa de los sesos, empezó a recorrerme el pecho con sus besos bajando en tobogán, afuera mi vecina empezó a golpear la puerta suavemente y a llamarme despacio, a esta altura de las cosas no sabía que joraca hacer, trate de pararla a Karina para contestarle pero ya era imposible, si me separaba de ella seguro que sufriría una nueva circuncisión, afuera seguramente se veía la luz por debajo de la puerta, así que no podía negarme, a ésta altura Karina se practicaba una laparoscopia y yo no pude contener mis ganas de saber como estaba su traquea, pero me fue imposible reconocer tan profunda anatomía, y ella con una mirada que lo explicaba todo me indico que era lo que estaba esperando, por supuesto no me podía, ni quería negar, dos segundos después sentía como su garganta producía unas contracciones que jamas imagine conocer en mi vida y sus ojos reflejaron la satisfacción, y todo esto antes de escuchar un nuevo llamado en la puerta, pude separarme de semejante ninfa y me acerque a contestar, a través de la puerta le dije a que me estaba duchando y ella me pidió que cuando terminara lo que estaba haciendo la llamara no importando que hora fuera, le dije que sí y se fue, cuando me di vuelta ya la nena se encontraba sobre la cama, me olvide para qué carajo estaba en la cocina, y me fui tras ella.

Eran las diez de la mañana cuando me desperté, estaba sólo, tenia la sensación de haber tenido un sueño extraordinario, no podía creer que algo así pudiera ser real, me levante para ir al baño, y como en algunas películas, me encontré con un mensaje escrito en el espejo con lápiz de labios que me confirmaron que no fue un sueño, y que el cansancio que sentía era totalmente comprensible, con una letra muy femenina me decía que volvería por la noche.   


 Era tarde, muy tarde esa noche cuando decidí salir a buscarla. Mi impaciencia me empujó a la calle. Apenas lloviznaba. Tomé hacia la Avenida Rivadavia, esperando cruzarme con ella.

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