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Desde hace varios días que pienso en tener sexo con vos.- Me dijo.
Yo lo miré y le dije : - Me parece que te estás equivocando, a mi no
me gustan los hombres.
Joaquín trabaja en la oficina conmigo y nunca me dió la imagen de que
fuera homosexual. El planteo que me hizo me sorprendió absolutamente,
¿habrá leido la historia que yo escribí anteriormente en la que
cuento mi frustrada relación con un travesti, y mi intención de
repetirlo?. No puede ser, mi máquina está protegida con clave de
acceso, y en la historia figuro con un seudónimo que nadie conoce. ¿Por
qué me lo habrá propuesto?
Quiero tener sexo con un travesti, porque son como mujeres con pene, son
femeninos, tienen senos, están arregladitas, etc. No me gustan los
hombres, solo quiero sentir la sensación de tener a alguien dentro mio,
quiero ser penetrado pero no quiero ver a un hombre con barba y pelos en
el pecho haciéndolo.
Volviendo a Joaquín, trabaja en la oficina conmigo tal como lo dije,
podría decirse que es un tipo buen mozo, con bastantes probabilidades
de tener éxito con las mujeres. Desde el día que me hizo esa confesión,
comencé a estudiar con un poco más de interés sus actos. Descubrí
que es bastante obsesivo en su trabajo y muy meticuloso (uh, como aplica
esta palabra, no?). Llega siempre a horario, y siempre se retira casi
una hora despues de la hora que debiera, siempre está prolijamente
vestido, con las manos limpias y sus uñas cuidadas. En resumen un señorito
muy formal.
Sin saber muy bien porqué decidí seguirlo.
Salió de la oficina y yo salí unos pasos atrás de él, se fue
caminando por la calle Florida (en Buenos Aires) hacia el lado de Plaza
san Martín, dobló por una calle hacia el rio y entró en un pub muy
popular que está en una esquina. Es un lugar muy concurrido por
diferentes tipos de personas, pero todos tienen un fin común que es el
de conocer a alguien.
Joaquín se acercó a la barra y yo me ubique en un lugar distante de él
pero con una muy buena visión de lo que él hacía. Comenzó a charlar
muy animadamente con unos jóvenes que estaban ahí , como si se
conocieran, tomaron unos tragos y despues de un rato, vi como hablaba más
cerca del oido de unos de esos jóvenes. Este muchacho, mientras Joaquín
le hablaba, llevó una de sus manos a las nalgas de él y se las acarició
con energía. Joaquín lo dejó hacer, y vi como se acomodaba para que
quien lo acariciaba no tuviera que estirarse demasiado. Luego de un rato
salieron juntos del pub y se fueron caminando hacia un estacionamiento
cercano. Entraron en el auto, Joaquín del lado del acompañante y
salieron. Tuve la suerte de que un taxi pasara por ahí y le pedi que
los siguiera. Llegaron a la zona de Palermo Viejo, y los vi entrar
juntos a un departamento. Ahi le perdí el rastro.
Toda esa noche, solo en casa, estuve pensando en Joaquín e imaginándome
como su furtivo amante lo besaría y abrazaría para luego penetrarlo
con pasión. Cerraba los ojos y veía a Joaquín, gimiendo y jadeando
con este muchacho dentro de él, lo imaginaba chupándole el pene y
masturbándose juntos. Toda esta fantasía me había encendido, estaba
absolutamente caliente, me tocaba el miembro incesantemente, tenía
terribles deseos de sentir a alguien dentro mio y gemir y jadear como lo
estaría haciendo Joaquín, me metía los dedos en el culo mientras me
masturbaba desesperadamente, me ponía en cuatro patas en la cama
mientras me penetraba con mis propios dedos hasta que finalmente acabé,
agotado y absolutamente insastifecho.
Joaquín no volvió a insinuarme nada nunca más desde ese día, pero yo
fui obsesionándome con él, no con tener sexo juntos sino con verlo
haciéndolo. Así que todos los días los seguí a los diferentes
lugares que Joaquín fuera, sin éxito.
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