Conoci el paraiso en Los Angeles

En mi relato anterior les conté lo que ocurrió en el vuelo a Los Angeles. Ahora les relataré como fui mi estadía en esa ciudad.-
   No sé qué piensan las mujeres de los pilotos, pero indudablemente les atraemos. No importa si somos jóvenes o maduros, lindos o feos, pero todos provocamos en muchas mujeres una atracción que no siempre comprendo. Cuando llegamos a un hotel con el uniforme puesto, sentimos las miradas femeninas clavadas en nuestras nucas.Cuando después bajamos a comer, aunque estemos con ropa civil, siempre alguna te recuerda y busca la ocasión para entablar una conversación. Y una cosa lleva a la otra.-
   Bueno, ¿seguimos con la historia?
   Esa tarde dormí un poco pero, probablemente por la ansiedad que tenía de tener en mis manos y sentir en mi boca aquellas tetas descomunales, me desperté antes de lo previsto.-
   La llamé por teléfono y convinamos la hora en que nos encontraríamos. Ella me invitó a su casa y yo le pregunte por su estado civil.-
   Me contó que había estada casada con un abogado del que se había divorciado hacia unos tres meses, y que éste ni siquiera vivía en la ciudad sino en San Francisco, donde todos habían vivido hasta el divorcio.-
   Me bañé, me cambié y alquilé un auto en el hotel.-
   Para no llegar tarde salí con bastante anticipación y llegué unos quince minutos antes.-
Pensé en quedarme un rato haciendo tiempo para no llegar tan temprano, pero al final mi ansiedad pudo más y fui a su casa, un chalet enorme y hermoso.-
   Me abrió la puerta Julia y me hizo pasar a un descomunal living donde estaba con Kareen y dos muchachos, supongo que los novios de ambas.-
   Me dijo que su madre se estaba preparando y me invitó un café que acepté. Fue a la cocina a buscarlo y un minuto después entró Nataly, la menor de las tres hermanas, y me propuso ir a tomarlo a la cocina así dejábamos a sus hermanas a solas con sus novios.-
   Así hicimos y apenas entramos a la cocina ella fue a servir los cafés.-
   A pesar de ser una pendejita de catorce años, tenía un lindo cuerpito y con su corta minifalda logró que mi pija reaccionara al instante.-
   Trajo los cafés y, antes de sentarse, volvió a manotearme el bulto preguntando cómo estaba su amigo.-
   Ese "my friend" me hizo calentar aún más, y les aseguro que me alegró que así considerara a mi pija.-
   Se sentó frente a mí y mientras yo saboreaba el café, la turra me miraba y ser relamía haciendo asomar su lengua entre sus labios y pasándosela por ellos y sus ojos parecían decirme "cogéme".-
   Cada minuto yo estaba más caliente, pero no podía dejar de pensar en que Nataly era una criatura. Una criatura adorable, es cierto, pero una criatura al fin.-
   De pronto sentí como su pie descalzo se metía entre mis piernas y comenzó a acariciar mi pija.  Al sentir su dureza, apretaba y se movía sobre ella haciéndome temer que tuviera una acabada ahí mismo.-
   Si algo me mantuvo en mi lugar fue pensar que en cualquier momento bajaría la madre, y no quería quedarme sin el pan y sin la torta. Pero ella no tenía los mismos pruritos que yo, así que se levantó, vino hacia mi, se sentó encima mío y comenzó a besarme.-
   Ya no eran simples besitos de adolescente como el que me dio en el avión sino que metió su lengua completa dentro de mi boca mientras no dejaba de moverse, refregándose el culo sobre mi pija dura.-
   Mis pruritos se desvanecieron en un segundo y mientras respondía el beso, metí mi mano por debajo de su camisa y comencé a acariciar sus tetas pequeñas pero duritas. Tenía los pezones duros como piedras.-
   La guacha cada vez me apretaba más y comenzó a manosear mi pija por encima del pantalón.-
   Mientras continuábamos chuponeando, una de mis manos acariciaba sus tetas y la otra lo hacía con su culo. Qué culito tan lindo. Redondito y firme como el de toda pendeja.-
   Estábamos en lo mejor cuando entró la madre.-
   Yo me quedé petrificado. Nataly se levantó displicentemente y, contra lo que podía esperar, Liz se sonrió y dijo: "Me alegro que no te hayas aburrido mientras me esperabas. Por lo visto Naty supo entretenerte".-
   Yo no sabía que contestar, pero Liz siguió: "No te preocupes. No me molesta. No somos esposos ni novios ni nada por el estilo. Estamos calientes el uno con el otro y no tiene sentido una escena de celos".-
   Ni siquiera sus palabras me tranquilizaron porque no sabía en que tono las decía, pero viendo que realmente no estaba enojada, me tranquilicé.-
   Se sirvió un café y, antes de sentarse a la mesa, se acercó a mí que había vuelto a sentarme, se agachó y metió su lengua hasta mi garganta.-
   En esa posición yo la besaba con los ojos abiertos, porque el panorama de sus tetas era algo indecriptible y, por sobre todo, imperdible.-
   Tenía puesto una breve minifalda y una remera tan ajustada como escotada. Cuando el beso terminó, sus pezones erguidos se le notaban a la legua.-
   Nataly se había ido y, al terminar el café, le pregunté a dónde quería que fuésemos.-
Ella contestó: "Al dormitorio. Pero no, no quiero ir a ningún lado. Quedémosnos aquí en casa y en un rato más, cuando las chicas se acuesten, entonces te voy a dar lo que viniste a buscar".-
   Poco después entraron Kareen y Julia que habían despachado a sus novios. Volvió Nataly a la cocina y nos quedamos los cuatro conversando.-
   Liz propuso pasar al living y fuimos a tomar otra ronda de café.-
   Liz se sentó a mi lado en el sofá y a pesar de estar las tres chicas presentes, no tuvo empacho en pegarme sus buenos chupones y acariciarme la pija. Ante su actitud, yo pasé mi brazo sobre los hombros de modo tal que mi mano cayera justo sobre una de sus tetas y la acariciaba con tanto descaro como ella hacía con mi pija.-
   Seguimos conversando sobre mi trabajo, los lugares a dónde volaba y otros temas hasta que Kareen le dijo a Liz: "Basta mamá, que me estás haciendo calentar".-
   Julia se rió y Nataly agregó: "Nos estás haciendo calentar. A todas".-
   Liz se sonrió y dijo: "¿Así que les calienta que le acaricie la pija? Entonces mejor váyanse, porque si no ¿cómo se van a poner cuando le haga esto?" y, sacando mi pija, se la llevó a su boca y comenzó a chuparme.-
   Mis sensaciones eran contradictorias. Mientras gozaba con su chupada, me sentía incómodo con las tres chicas adelante. La vista de ellas estaban clavadas en mi pija y sin disimulo comenzaron a pajearse.-
   Yo comencé a acariciarle las tetas y el culo a Liz y, cuando ella sintió mis manos, aumentó la pasión de sus chupadas.-
   De pronto Julia se levantó, se acercó a mi y tomo mi mano, con la que yo estaba acariciándole el culo a su madre.-
   Me quedé duro, imaginando que le molestaba lo que yo estaba haciendo, pero aún pensaba en eso cuando Julia llevó mi mano por debajo de su blusa y la apretó contra sus tetas mientras se agachaba y me daba un terrible chupón.-
   Liz se dio cuenta y, dejando de chupar, dijo: "No se aprovechen que yo las veo. El es para mí. Yo me lo levanté y a ustedes nadie las invitó a la fiesta". Después volvió a agacharse y siguió chupándome.-
   Levantando la remera de Julia, comencé a chuparle las tetas. Esto era sensacional. Liz me chupaba la pija, a Julia le chupaba las tetas y enfrente tenía a Kareen y Nataly pajeándose como locas.-
   Liz se sentó, se quitó la remera y tomándome del cuello me hizo que le chupara las tetas a ella.-
   La visión de aquellas tetas era un panorama excelente. Supongo que haría mucha gimnasia porque, para sus cuarenta y pico, eran casi tan firmes como las de una adolescente.-
   Abrí mi boca todo lo que podía para meterlas completas en ella, mientras mi lengua recorría sus pezones durísimos.-
   Julia mantenía mi mano que refregaba por sus tetas  y alguien empezó a chupar mi pija. Era Nataly que, no sé cómo, se metía el tremendo pedazo casi completo en su boca pequeñita.-
   Cada tanto se la sacaba de la boca y lamía mis huevos, para luego seguir chupando mientras con sus manos acariciaba con tremenda sensualidad mis huevos.-
   Kareen, la única que se mantenía al margen y continuaba masturbándose, se acercó y me quitó la camisa. Luego desabrochó el cinturón de mi pantalón y me quitó los zapatos.-
   Después se ubicó por sobre el respaldo del sofá y comenzó a acariciar mi espalda mientras con su lengua recorría mis hombros, mi cuello y me la introducía en mis orejas.
   Liz me dijo que no daba más. Nadie daba más.-
Nataly me chupaba la pija y me acariciaba los huevos, Julia refregaba mi mano por sus tetas y su concha empapada, Kareen me acariciaba mi espalda y me chupaba el cuello, los hombros y las orejas y mientras yo le chupaba las tetas a Liz, ella me tomaba de los cabellos y empujaba mi cabeza más hacia ella para sentir más mi boca en sus pezones.-
   Me levanté, me quité los pantalones mientras Liz se quitaba la minifalda y la minúscula tanguita negra y tansparente de encaje.-
   Me acosté encima de ella y en un solo movimiento le enterré mi pija hasta el fondo.-
   Mientras bombeaba sobre ella sentía que alguien me chupaba la espalda, otra lamía mi culo y la tercera agarró una de mis manos y se la pasaba por sobre su tanga empapada, haciéndome que le tocase la concha y el culo. Sin saber quien era, le metía los dedos simultáneamente por ambos agujeros mientras ella se movía sin parar y gemía como una gata en celo.-
   Cuando estaba por acabar Liz cambió de posición y, tomando mi pija con ambas manos, se la llevó a la boca donde una fracción de segundo después acabé con un chorro potente.-
   Queriendo acomodarnos, los dos caímos al piso, yo debajo de ella.-
   Quedé boca arriba y, a pesar de la terrible acabada, mi pija seguía al palo total. Imagino que era por tantos estímulos.-
   Liz apoyó su concha en mi cara para que se la chupe, mientras Nataly no desperdició mi pija parada y, desnudándose completamente, se sentó sobre ella, primero por la concha y después por el culo.-
   Sentía miles de mano que me tocaban por todos lados y miles de lenguas que me chupaban con una pasión incontenible.-
   Continuamos así un rato. Después Julia reclamó su cuota y desplazó a Nataly que protestó diciendo que ella había llegado primero, que era la más chica y debían consentirla y que era la más puta de las cuatro y la que más me haría gozar. Poco después Kareen desplazó a Julia y fue quien recibió mi leche en su culo.-
   Finalmente, transpirados y agotados quedamos recostados en el piso.-
   Yo tenía mis brazos abiertos en cruz y sobre uno de ellos apoyaba su cabeza Liz y sobre el otro Kareen. Mis manos acariciaban las tetas de ellas dos.-
   Julia apoyaba su cabeza en mi estómago y pasaba su lengua por él, y Nataly acariciaba mi pija flácida y la chupaba, queriendo resucitarla.-
No tardó en reaccionar y en pocos minutos todo comenzó de nuevo. Nataly se sentó una vez más sobre mí mientras yo chuponeaba un poco con Liz, un poco con Kareen.-
   Me enloquecía la forma en que Nataly me cabalgaba y gritaba: "Cógeme, métemela más, dame más, soy tu puta, quiero ser tu puta, soy la más puta de las putas. Sigue así. Me estás haciendo gozar como nunca. Así mi amor, así".-
   Julia metía su mano por debajo de mi cintura y me acariciaba el culo y las bolas. Yo no quería que aquello terminase nunca.-
   Cada tanto las chicas insistían en ocupar el lugar de Nataly, lugar que ella finalmente cedió con la promesa que cuando acabase, lo haría en su boca.-
   De pronto sonó el timbre. Todos permanecimos inmóviles durante unos segundos pero después seguimos con lo nuestro.-
   Quien llamaba a la puerta insistía porque, seguramente, escuchaba desde afuera los gemidos de placer que nadie se preocupaba en silenciar.-
Volvió a tocar un par de veces más y por suerte se resignó y no molestó más con el timbre.-
   Volví a acabar por tercera vez. Esta vez fue un chorro corto que, tal lo prometido, terminó en la boca de Nataly, la más chiquita pero la más puta de las cuatro. Ella chupaba con fuerza como para no dejar ni una sola gota dentro de mi cuerpo y, cuando se convenció que no saldría más nada, limpió mi pija con su lengua, chupando no solo mi leche sino la mezcla de sus propios jugos con los de su madre y de sus dos hermanas.-
   Nuevamente nos quedamos tendidos sobre la alfombra, acariciándonos y besándonos. Hubiera querido que mi pija volviera a reaccionar pero lamentablemente no ocurrió.-
   Después Liz propuso ir a bañarnos. Los cuatro, completamente desnudos subimos al primer piso y entramos a un baño enorme en el que resaltaba un yacuzzi que cómodamente nos recibió a los cuatro.-
   Entre las tres me enjabonaron haciéndome agarrar terrible calentura, aunque lamentablemente el "friend" amagó con reaccionar pero no lo logró.-
   Después de secarnos y bajar a buscar la ropa, tomamos otro café y me despedí de esa casa de placer, la casa donde más había gozado en toda mi vida.-
   La despedida fue por turno. Parecía una recepción oficial donde quienes esperan ser saludados forman una fila. Así estaban las cuatro y a las cuatro les metí la lengua hasta la garganta y les acaricié el culo o las tetas, mientras las cuatro, sin excepción, acarician mi pija.-
   Esa noche me costó dormir pese al cansancio acumulado durante el viaje y ese atardecer con tan sensacional gimnasia. Por mi cabeza pasaban las imágenes de esas cuatro yeguas desnudas que tanto placer me habían proporcionado.-
   El día siguiente lo tenía aún libre y pretendía repetir esa orgía de placer.-
   Y así fue, pero eso es otra historia.-

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