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Mi
nombre es Leonardo, tengo 28 años y soy de la Zona Norte del Gran
Buenos Aires. Los que le voy a contar paso cuando yo tenía 19 años y
con mi mejor amigo. En realidad eramos 8 amigos que haciamos de todo
juntos. Yo vivia solo por aquel entonces, era soltero, tenía novia,
pero como ella estudiaba no era mucho el tiempo que tenía para
dedicarme. Con los muchahos, lo unico que haciamos era llevar mujeres a
mi casa de soltero, haciamos fiesta tras fiesta, y aunque obviamente
delante de mis amigos no lo reconocia, las fiestas me gustaban porque me
exitaba mucho mirarles las pijas a ellos, muchas veces, me daban ganas
de chupar, pero, obvio, ni se me cruzaba insinuarlo. Desde los 12 años
aproximadamente, que encontraba excitante mirar pijas, y se me ponia muy
dura cuando imaginaba que me iba a chupar una.
Una noche de verano, en donde hacia mucho calor, reuni otra vez a todos
los chicos, vinieron todos y como siempre comenzamos a tomar, mucho
alcohol, hasta que llego el momento de llamar a las putas, pero esta
vez, ninguno tenía ganas, se querían ir temprano para ir a laburar al
otro día, asi que varios se fueron, menos Franco. Lindo chico Franco,
flaco, ojos verdes, toda la onda, pero toda la onda.... El en un momento
se queda tirado sobre la mesa del comedor y a mi se me ocurrio poner una
porno para sacarme la calentura. Estaba en la pieza, mirando la película,
y mientras con la mano derecha me pajeaba muy lentamente, con la
izquierda me tocaba las tetillas (me calienta mucho eso), cuando de
pronto aparece Franco en la Pieza, mi primer reaccion fue taparme, pero
el me dijo, no te hagas problemas, yo tambien tengo ganas de pajearme,
asi que se bajo los pantalones, los calzoncillos y pude ver una pija muy
linda de unos 22 cm...se me hizo agua la boca, pero seguia sin demostrar
lo que haría si el me dejaría...obvio, se la comería toda.....
Mi pija estaba a mil, y para no acabar tuve que ir mas despacio,
mientras tanto miraba la película, en donde varios negros, le metían
pija por todos lados a una morocha espectacular. Estabamos muy
borrachos, y muy pero muy calientes. Enseguida a Franco la pija se le
puso muy dura y se empezo a pajear como estaba haciendo yo. Hasta ese
momento todo era normal, eramos dos amigos calientes masturbando se cada
uno. Pero la noche se iba a poner mas interesante. Porque yo estaba a
cada segundo mas caliente, mientras la morocha le pegaba una mamada
increíble a las pijas de los negros, yo estaba cerca de acabar, me
excitaba mirar a la mina mamando, pero no podía evitar imaginarme estar
yo en su lugar. En ese momento, en donde estaba en mi punto máximo
de calentura, le empece a mirar la pija a Franco, y se me cruzo en
principio una idea loca, pero posible. Y le dije "me dejas
pajearte", Franco no me contesto. Pero miro mi pija, Con eso
entendi, me acerque de a poco, y le agarre la pija, estaba muy caliente,
parecia acero caliente, mi pija sintio algo, le agarre la pija y se la
empece a pajear, pero claro, después de eso no me iba a conformar hasta
chuparsela, asi que para calentarlo mas, empece a lamerle las tetillas,
ya Franco tenía los ojos cerrados y en cuanto pude ver que saco la
lengua para pasarsela por los labios, subi y le meti mi lengua hasta la
garganta. Nos sumergimos en una beso enorme. Muy caliente, me separe, lo
mire a los ojos y me fui directamente a su pija. Estaba desesperado, asi
que a lo salvaje, me meti la pija en la boca, mientras en la película
la morocha seguia recibiendo pijas enormes de negros en todos lados.
Senti un placer indescriptible, la mame como un profesional, y la mame y
me la pasaba por toda la cara, por las tetillas, lo pajeaba y me la
metia hasta el fondo, y la dejaba, palpaba sus latidos, su pija estaba a
mil, cuando me aviso que iba a acabar y le dije..."dale adentro de
la boca", pero jamas pense que ese iba a ser el momento mas sublime
de mi vida. Empezo a acabar y acabo mucho, pero mucho, muy caliente, no
me entro en la boca, me pego en los cachetes, me cayo por el pecho,
increíble, increíble. El quedo pasmado, porque después de acabar se
la segui comiendo hasta que no le quedo nada de leche por ahí, me tome
todo, pero todo. Y el seguía con la pija muy dura. Me dio vuelta y me
dijo bueno putita te voy a desvirgar, así fue me clavo los 22 hasta el
fondo de una envestida me dolio tanto que grite como una puta y el tomándome
de la cintura me dio hasta que acabo de nuevo cada vez era mas fuerte y
rudo me lleno la boca y la cola de leche como cinco veces esa noche y la
historia con este amigo nunca fue lo mismo. Es mas, después de eso,
nunca mas lo hicimos y nos fuimos distanciando. Cada uno guarda muy bien
su secreto de una noche impensada.
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