|
Era
un adoslescente y trabajaba de cadete en una empresa que representaba
empresas extranjeras.
Mi horario habitual era lunes a viernes de 9 a 18 y sábado por medio
trabajaba de 9 a 13.
Era una empresa en la que había 8 ejecutivos y sus respectivas
secretarias y dos cadetes.
Uno de los ejecutivos al que llamare HH, tenía su oficina pegada al
pasillo en el que estaba mi escritorio con lo cual era habitual y lógico
que HH me llamara cada vez que necesitaba algún trámite.
Ya me habían comentado que HH tenía una cierta predilección por los jóvenes
cadetes, pero realmente para mí era poco creíble ya que era un señor
de unos 60 años, alemán, muy correcto, educado y respetuoso.
Un día en el que hubo un corte de luz en el edificio, la oficina estaba
en el séptimo piso me pidió que lo acompañara a bajar la escalera
llevándole su portafolios,desde luego lo hice.
Mientras bajabamos la escalera, él se apoyaba en mi hombro para
sostenerse, pero ahí noté que su mano hacía más presión sobre mi
hombro que la necesaria. Era un contacto extraño.
Lo dejé en el garage, donde estaba su chofer y volvía a subir.
El tiempo transcurrió sin mayores indicativos de sus gustos más que
alguna mirada fija que el me hacía cuando pasaba por frente a mi
escritorio, algún comentario indiscreto que fue haciendo que yo
confirmara sus inclinaciones.
Un sábado, en el que yo hacía guardia, HH que era el único ejecutivo
que acostumbraba ir a trabajar los sábados, me llamó a su oficina y me
preguntó algunas cosas de mi vida que ya me parecían demasiado claras
como indicacion de sus deseos :
- Te masturbas?
- Eh,... si alguna vez.
- Alguna vez o muchas ?
- No sé,... varias, no las he contado.- Le dije, mintiendo por que en
esa edad acostumbraba a masturbarme más de una vez por día, todos los
días.
- Acercate.
Lo hice con mucha duda. Comenzó a tocarme la mano y lo dejé hacer. Yo
tenía mucha curiosidad y nerviosismo, sin saber adonde se animaría a
llegar. Puso su mano en la cintura y me miró fijo como esperando mi
reacción. Lo dejé hacer. Bajó su mano hasta mis nalgas y las masajeó
con suavidad, ahí retrocedí un poco a lo que él respondió sacando su
mano de mi cola y pasándola adelante, sobre mi miembro. Yo estaba
absolutamente nervioso, pero lo dejé hacer. Descubrió que el cierre de
mi jean estaba descosido en un costado y metió su dedo por ahí
tocandome el pene sobre mi calzoncillo, sin dejar de mirarme me preguntó
si quería acabar. Sin entender muy bien que era lo que me preguntaba le
dije que sí, pensando que se refería a si quería que dejara de hacer
lo que estaba haciendo, después supe que "acabar" significaba
eyacular !!!
Fuimos hasta el sillón de su oficina, me desabrochó el jean, me lo bajó
y sacó mi pene afuera del calzoncillo. Lo dejé hacer. Sentado a mi
lado, se inclinó sobre mi miembro y se lo puso en la boca, comenzó a
chuparlo casi con violencia. Tal era mi nerviosismo que no pude tener
una erección, después de unos minutos de intentarlo, aún poniendo su
dedo en el agujero de mi ano no logré la erección. Me dijo que lo
dejabammos para la próxima vez. Mientras me subía los pantalones, puso
su mano en su bolsillo, sacó la billetera y me dió un billete que
supongo que hoy equivaldría a $ 50 dólares. Tomé el billete y me fui.
Tal vez el tema del billete hizo que reflexionara y me dijera que si
esta vez que no había pasado nada me había dado $50, que me daría si
realmente acababa.
El próximo sábado que tuve guardia, estaba yo inquieto esperando que
me llamara a su oficina. Y después de un largo rato, lo hizo.
Me paré a su lado en el escritorio y me pasó la mano por las nalgas,
esta vez no me moví. Siguió haciendo eso con cada vez más ritmo,
hasta que con la otra mano me tomó el miembro por arriba del jean y lo
empezó a masajear. Sería que esta vez yo ya sabía bien cuales eran
sus intensiones o que estaba definitivamente incentivado por el posible
billete que comencé a tener una erección. Me llevó de la mano al
mismo sillón en el que antes habíamos fracasado y me bajó el jean, y
también los calzoncillos, me pasó la mano por lo glúteos acariciándiolos
con cariño. Me mantuvo de pie. Mi pene estaba ya erecto, aunque no al máximo,
lo tomó con una mano, lo levantó y comenzó a pasar su lengua por mis
testiculos, mientras la otra mano continuaba por mis nalgas buscando con
su dedo el agujero de mi ano, apenas rozó la entrada sentí una vibración
intensa que hizo que mi pene se pusiera al máximo de su potencia. El se
puso el miembro en la boca y comenzó a chuparlo, primero solo la cabeza
y luego lo introdujo todo en su boca y sin sacarlo movía la lengua para
un costado y el otro. Yo estaba realmente caliente, y disfrutando. Nunca
creí que podría tener alguna inclinación homosexual, pero no me
preocupó. Dejé que pusiera aún más su dedo en mi agujero. La otra
mano, ya no necesitaba estar en mi pene con lo cual él sacó su miembro
de su pantalón lo envolvió en un pañuelo que no sé de donde sacó y
comenzó a maturbarse mientras me chupaba el pene y me metía un dedo en
el ano.
Yo estaba a punto de acabar y le avisé por que él tenía mi pene en la
boca y no creí que pudiera gustarle que acabe adentro, sin embargo
después de escucharme, aumentó el ritmo de la chupada y de la
masturbada y de ponerme y sacarme el dedo en el culo. Acabé como nunca
lo había hecho en ninguna de mis masturbadas. El siguió un minuto más
chupando y masturbándose hasta que también acabó en su pañuelo.
Me dijo que le había gustado mucho, y me preguntó si me había gustado
a mi. - Un poco - Le mentí. Había disfrutado como pocas veces.
Mientras me vestía, sacó su billetera, y me dió un billete de lo que
hoy sería $ 100.- Me fui contento, con dinero en el bolsillo, habiendo
disfrutado y con ganas de repetirlo
|