NUESTRA INICIACION

La historia que les voy a contar, ocurrió hace un poco más de un año. Somos afortunados en que a ambos nos atrae lo mismo. A pesar que nunca lo habíamos hecho, fue como si lo hubiésemos hecho toda la vida, puesto que cuando hacemos el amor, muchas veces lo incorporamos a nuestra rutina.

Mi nombre es Horacio, tengo 42 años y soy Copiloto de una línea aérea. Sandra, es mi mujer, tiene 32 años y es auxiliar de a bordo de la misma empresa. Estamos muy bien casados desde hace tres años, todavía sin hijos. Desde que empecé a salir con Sandra, no se si por celos o que, le fui insinuando que fulano la miraba con ganas o que mengano preguntaba mucho por ella o que sutano Etc, Etc. Esto le excitaba mucho e indudablemente a mi también. Así que cada vez que hacíamos el amor, le decía al oído, que hoy había venido un invitado y que le hacia esto de acá mas esto de allá y la perra gritaba de placer. Cada día que pasaba, las historias eran más excitantes y moríamos de placer. Así que lo convertimos en un hábito en nuestras relaciones sexuales, que mejoraron día a día.

Esta historia comienza un día en que yo tenía que hacer un vuelo corto a Mar del Plata en un horario relativamente temprano. Mientras me estaba bañando y afeitando para ir al aeropuerto, me acorde que esa tarde iba a volar con Miguel, un comandante muy simpático, con quien mi mujer se babea mal. Eso me produjo tal mezcla de bronca, celos y excitación que terminé masturbándome en la ducha como un perro, pensando en Sandra. Insatisfecho y sediento de placer, me motivé a idear este malvado plan que enseguida puse en marcha.

Antes que me pasara a buscar el remise, le deje escrito un mensaje a Sandra, pidiéndole que me viniera a buscar al Aeroparque con su auto a las 18 Hrs, le agregue se viniera súper empilchada porque iba a ser una sorpresa. Durante todo el trayecto, fui pensando como armar la historia para que no fallara y pasara lo mas natural posible.

Llegue a Aeroparque y me encontré con Miguel. Hicimos todas nuestras tareas para el vuelo y cuando íbamos para el avión le pregunte si todavía estaba interesado en cambiar su departamento por nuestra casa. Me contesto que si, que había que hablar de números.

Durante todo el vuelo estuvimos hablando de su departamento. Yo me mostré muy interesado y en el descenso final combinamos que como Sandra me pasaba a buscar al terminar el vuelo para salir, podríamos pasar un rato por su departamento para verlo y así empezar a redondear la idea del canje. Miguel estaba muy entusiasmado con la idea. Le dije que solo iba a tomar un ratito, puesto que después teníamos que ir a una reunión con amigos.

Finalmente aterrizamos en Aeroparque, terminamos todo el papelerío del vuelo y fuimos caminando hacia la playa de estacionamiento. Allí nos encontramos con mi mujer que estaba esperándome. Sandra estaba divina, vestía una minifalda muy corta, tenía medias separadas de red y una remerita sin mangas que le marcaba mucho su hermoso busto. Estaba peinada espectacularmente onda salvaje, muy bien pintada y tenía puesto mi perfume favorito.

Vi que Miguel quedo impactado al verla y ella sintió algo similar. Sandra me saludo con un húmedo beso en la boca y con sus ojitos brillantes me miro como sospechando y entendiendo algo de lo que iba a pasar. De todas formas se entregó a seguir con lo que viniera.

Nos saludamos y le conté que Miguel nos había invitado a conocer su departamento para ver si podíamos hacer la operación de la que alguna vez habíamos hablado. Sandra asintió con alegría. Subimos al auto y yo fui manejando con mi mujer al lado y Miguel atrás rumbo a Belgrano. El excitante perfume y olor de Sandra,  había inundado el auto y su encanto al hablar, armaron un clima agradable.

Llegamos al edificio y mientras subíamos por el ascensor, Sandra me dio un beso muy efusivo que me dejo sin aliento. Miguel se reía, un poco incomodo. Una vez en el departamento, nos sentamos en el living para tomar algo y charlar de números. Sandra solita se ofreció para preparar las bebidas y Miguel concordó y le enseño donde estaban las cosas en la cocina. Conozco muy bien a mi mujer, ella empezó a pasearse por la cocina con movimientos muy delicados y sensuales, se agachó para agarrar algo y levemente se le vieron los portaligas. Miguel prácticamente no podía concentrarse en la charla, me miraba a mí, pero su atención estaba en la cocina, donde la diosa de mi mujer seguía haciendo de las suyas. Finalmente Sandra vino con una bandeja toda prolijita con whisky para Miguel, una coca cola para mí y un Gin Tonic para ella. Cuando se agachó para poner la bandeja sobre la mesa ratona, su busto se recontra marcó y me di cuenta que no solo no llevaba corpiño, sino que también tenia sus pezones muy parados. Se sentó a mi lado y haciéndose la linda, cruzaba y descruzaba sus piernas. Me di cuenta que Miguel ya estaba incomodo.

Después de unos 15 minutos, terminamos de hablar de precios y le pedí que nos mostrara el departamento. Vimos bien el living, fuimos a la cocina y salimos al balcón. Yo iba caminando abrazado de Sandra y pude percibir que ella estaba muy excitada y transpirada. Indudablemente eran los nervios, pero a pesar de todo ella seguía para adelante. No sabía para donde iba pero le gustaba la intriga. Para parar un poco la pelota, nos quedamos un ratito en el balcón tomando aire y disfrutando de la vista. Me puse detrás de Sandra, mirando hacia el rió y la apoye un poquito, ella suspiro profundamente y me acomodo su cola mejor, comencé a morderle suavemente su cuello. A estas alturas, Miguel ya no podía consigo mismo. Se le caía la baba al vernos besar y ya no podía sacarle los ojos de encima a Sandra, que era toda una maquina de sensualidad. Estaba en una situación difícil, puesto que todo era muy natural, sin exageración, y nadie le había dado lugar hasta ahora, encima Sandra, no solo era mi mujer, sino que era una compañera de vuelo.

Le pedí que nos siguiera mostrando el departamento. Sandra y yo seguíamos caminado abrazaditos besándonos. Fuimos a ver un dormitorio chico, el toilet y el estudio. Allí Sandra vio un equipo mini componente y puso algo de música. El aire ya se cortaba con un cuchillo, todos estábamos excitados pero nadie insinuaba nada. Nosotros todavía estábamos con el uniforme puesto, no se si hacia mucho calor o era la calentura que tenia. Sandra me quito el saco y me empezó a sacar la corbata en una forma muy sensual al compás de la música que estaba sonando. Miguel se quito su saco y también la corbata. Se abrió 3 botones de la camisa y Sandra percibió que tenia muchos pelos en el pecho como a ella le gusta.

Estaban todas las cartas tiradas sobre la mesa. Solo faltaba arrojar la primera piedra. Hacia un costado salía un pasillo y le pregunte hacia adonde iba. Miguel me respondió que hacia el dormitorio principal. Agarre a Sandra de la mano y hacia allí fui.

El dormitorio principal era muy bonito y estaba muy bien decorado. Al entrar, Sandra grito de alegría que era muy lindo y se sentó en el borde de la cama a rebotar. Me senté a su lado y como jugando me tiré encima de ella. Nos empezamos a besar efusivamente dando vuelta en la cama como ignorando que Miguel estaba allí y que esa era su cama. Siempre con los ojos cerrados y besándonos con la boca muy abierta y mucha saliva, no incorporamos y empecé a levantarle la remerita. Apenas asomó un pezón muy duro y parado, lo empecé a chupar, jugando con mi lengua. Miguel, ya resignado, dio media vuelta y salió del cuarto para dejarnos solos. En ese instante, suave pero enérgicamente le dije que se sentara en un sillón que había frente a la cama. Sin titubear obedeció y se sentó calladito. Nuestro ritmo cardiaco seguía a mil, seguí subiéndole un poco más la remera y ya quedaron las dos tetas afuera. Las seguí chupando y besando suavemente, creando una manto de baba alrededor. Le empecé a pasar la lengua por sus axilas bien suaves y cada tanto le daba mordiscos en los pezones. Sandra que ya jadeaba en vos alta, apoyó su mano en mi bulto y empezó a bajarme el cierre mientras abría los ojos esporádicamente y lo miraba a Miguel sensualmente. Mientras yo seguía besando y excitando a Sandra, le pregunté a Miguel si le gustaba. El estaba tirado en el sillón, petrificado sin poder hablar, con los ojos clavados en mi mujer. Su bulto casi le rompía el pantalón. Como no me contesto, le volví a preguntar si le gustaba, y temerosamente me contesto que si, que le encantaba. Me desvestí y le dije "Sandra va a tener muchas ganas de besarte la pija, si te desnudas y te empezas a masturbar". Inmediatamente, se bajo el cierre y con los pantalones a medio bajar, se empezó a pajear. Tenía una buena pija, normal pero la tenia muy parada. A partir de allí, Sandra lo empezó a mirar como se pajeaba, excitándose un montón. Yo le subí la minifalda de a poco dejando a la vista la sensual tanguita de encaje. Ella abrió sus piernas ofreciéndole la vista a Miguel, se chupó un dedo muy mal y corriéndose la tanga de costado, empezó a tocarse el clítoris en forma circular. Miguel, que ya tenía un palo espectacular, intentó ponerse de pie para arrimarse. Simplemente le chisté y le dije que todavía tenía mucho para ver antes de entrar en acción. Sin dudar volvió a sentarse y continúo masturbándose. Sandra ya estaba tan excitada que comenzó a meterse el dedo en su concha y con la otra mano me tocaba a mí. Yo me arrodillé en el piso y comencé a chuparle la concha. Ahh, que placer estaba tan lubricada que parecía gelatina. Le saque la tanga, empecé a besarle suavemente el clítoris, agarre su mano y encauce 2 de sus dedos dentro de la vagina. Sandra, continuaba mirando como Miguel se masturbaba  y le hizo una seña para que se arrime. Miguel se saco sus pantalones y vino temerosamente con el tremendo palo en su mano. Si poder usar sus manos, Sandra arrimó la boca a su pija y amagaba chupársela. Miguel, desesperado trataba de empujar, pero Sandra corría sensualmente su cara. Continuó con el simulacro de chupada por unos minutos mientras yo seguía chupándole la concha. En todo el simulacro Sandra acabo 2 veces en mi boca, lo que me produjo el mayor placer. La agarre fuerte de los pelos y lleve su boca a mi pija. Me empezó a chupar como la peor de las putas, empezó de a poco y termino metiéndose todo en la boca. Ya desesperado, le pedí que pare un poco porque sino iba a acabar. Me rogó, por favor que le acabe en la boca. Entonces le dije a Miguel que fuera a buscar un forro. El acudió rápidamente mientras Sandra me seguía chupando. Volvió a entrar al cuarto y me lo entregó. Le dije que para mi no, que era para el, y que se lo diera a Sandra. Sin dejar de chuparme y lamerme, Sandra abrió el forro y comenzó a colocárselo muy despacio a Miguel, excitándose con la lubricación del forro y con el calor y el tamaño de la pija de Miguel. Hacia los movimientos cada vez más largos y el pobre ya no aguantaba más. Le dije que la penetrara por detrás, mientras ella me seguía chupando. No podía creer lo que estaba viendo. Era la más linda postal de excitación que había visto en mi vida. Era fantástico ver a la diosa de mi mujer, divina, toda mojada y transpirada, recontra excitada, chupándome la pija y siendo penetrada por otro tipo. Se me mezclaban los deseos, la pasión, las ganas de cagarla a trompadas, los celos, la desesperación, pero estaba tan linda, tan puta, tan feliz, que solo pude agarrarla de los pelos y empezar un vaivén en su boca. Ya no podía mas, estaba sufriendo haciendo un esfuerzo para no acabar. Lo mire a Miguel y vi que tampoco podía mas, estaba serruchando a lo loco como un perrito y Sandra en cuatro, se movía en todas las direcciones, se le escuchaban gemidos pero no podía hablar. Tenia toda la boca llena con mi pija. De golpe, todo se tornó eléctrico y empezamos a acabar los 3 juntos y a la vez. Ahh, que placer, que de leche que le acabé en la boca!!. Miguel cayó encima de Sandra exhausto. Y Sandra después de tragar un poco, chorreando leche por su boca, empezó a gritar de placer. Estaba empapada, temblando, se incorporo y me empezó a abrazar y agarrar muy fuerte, me decía que era un hijo de puta, que nunca había gozado tanto en su vida. Había acabado como 5 veces, le dolía y ardía todo.

Miguel se paró y se fue a sentar al sillón, nos miraba en silencio. Nos quedamos acostados abrazados besándonos todo el tiempo. Sandra me pidió que se le metiera así como estaba. La pija recién se me estaba empezando a bajar, pero de todas formas accedí al pedido. Me dio vuelta y se empezó a mover arriba mío. Me pidió que la dejara a ella hacer todo. A todo esto Miguel se paro y se fue del cuarto. Mi mujer se empezó a poner como loca, me decía al oído que me amaba, que nunca había sentido todo esto y que quería sentir mi leche dentro de ella. Se sentó arriba mío y me empezó a estirar la pija como con un malacate. Que excitante que era ver el reflejo de sus pelos rubios en el contorno de su cabeza con la luz de fondo. Se movía como una yegua hacia arriba y hacia abajo. Me puso una teta en la boca y me la sacaba de a poco. Se la mordía despacito y Sandra tironeaba hacia afuera dando grititos. Me apoyo todo su pelo en mi cara y me empezó a morder el cuello y a acariciar todo el cuerpo. Sin parar de mover su concha, me empezó a raspar su pubis muy fuerte. Nuestros pendejos se raspaban, nuestros ombligos hicieron zopapa, nuestra transpiración nos empezó a pegar los cuerpos fantásticamente lubricados, nuestras bocas se encontraron en un beso largísimo lleno de saliva. La pija se me empezó a parar de vuelta. La satisfacción de Sandra era ahora total y me empezó a abrazar más fuerte. Quise darla vuelta y no me dejo. Me pidió que me quedara quietito, que ella me lo quería sacar todo. Mientras se seguía moviendo arriba mío, mi pija empezó a engordar y a ponerse mas dura. Me empecé a querer mover pero no pude, estaba trabado. Se me empezó a parar muy mal y Sandra lo sintió. Empezó a subir la concha hacia afuera, como sacándola, pero en el ultimo milímetro volvía a bajar. Continuo con este movimiento endemoniado cada vez más despacio, pero más profundo. Empecé a gritar de placer y ella también. Sentía que mi pija estaba por explotar, Sandra encima la empezó a apretar con sus músculos. Siguió sacándola y poniéndola, pero ahora apretándola con toda su vida y hasta el fondo. La concha empezó a hacer ruidos raros, ebulliciones, pedos, estaba todo empapado y esta hija de puta seguía sacándola toda y bajaba con todo, creí que me iba a partir la pija en dos. Por suerte siempre volvía a entrar, porque su concha estaba abierta como un buzón. Le dije que no aguantaba mas, y me pidió que por favor le acabara y le quemara todo adentro, bien adentro. Me empezó a rasguñar toda la espalda con desesperación, me metía la lengua hasta la garganta. Estábamos en la luna, éramos una sola persona moviéndonos, mi corazón empezó a latir hasta querer salir del cuerpo y el de ella también. Se acostó arriba mío, nuestros pies se engancharon y nuestras piernas se entrelazaron. Se nos puso la piel de gallina como nunca y prácticamente sin poder movernos acabamos los dos juntos en un solo grito de placer. Acabamos y acabamos y acabamos. Me saco hasta la última gota.

El esfuerzo y el cansancio fue tal, que Sandra se quedo dormida en mi pecho. Me quede acariciándole sus pelos hasta que me di cuenta que estábamos en la cama de Miguel.

No se escuchaba nada, había un silencio bárbaro. De repente mire por la puerta y vi una sombra que venia por el pasillo. Asomo la cabeza de Miguel tímidamente. Le hice una seña para que pasara tranquilo. Miguel, en slip, traía una bandeja con bebidas para todos. Desperté suavemente a Sandra, quien se asusto al ver a Miguel sentado en el borde de la cama. Le dio un poco de vergüenza y tapo su cuerpo con una sabana. Me pidió que se quería ir a lavar. Agarramos un vaso cada uno y fuimos para el baño los dos juntos. Sandra fue caminando envuelta en la sabana.

Yo sabía que Sandra moría por comerle la boca a Miguel. Era una de las cosas que mas le gustaba de el. Pero también sabia que no se iba a sentir tranquila de hacerlo delante mío. Dentro del baño, mientras nos lavábamos, nos dimos un beso y le pregunte si todo estaba bien. Me miro, sonrió, me dio un abrazo y me dijo que si. Nos metimos en la ducha y después de enjabonarnos le dije que fuera para el cuarto que yo me iba a quedar un rato más en la ducha. Sandra sonrió y se fue.

Me seguí bañando tranquilo para hacer tiempo. De repente me empecé a sentir mal. Que masoquista!!! Estaba entregando a mi mujer como una puta. Empecé a sentir celos, moría de la bronca, se me retorcía el estomago, pero me excitaba, lo estaba haciendo para que Sandra sintiera placer, para que nada nos quede en el tintero en el amor. Trate de parar la oreja, no escuchaba nada. No pude con mi genio. Sin secarme salí de la ducha dejando la canilla abierta y en puntas de pie fui por el pasillo hasta la puerta del cuarto. Asome mi cabeza sin que me vieran y casi me muero de un infarto. A media luz, en el medio de la cama, estaban arrodillados los dos desnudos dándose un beso. Sandra le acariciaba la cabeza y tenía los ojos cerrados, lo que más odio me daba. No sabía si agarrar un revolver y matarlos, si cagarlos a trompadas o simplemente esperar y disfrutar. La escena me volvía loco, Sandra era la mujer que mas me gustaba del mundo, la amaba, moría por ella y la estaba viendo en vivo, seducir, besar y tocar otro hombre.

Lo acostó en la cama y le empezó a chupar la pija. Miguel jadeaba de placer. De golpe lo dio vuelta y lo dejo boca abajo, lo manejaba como a un muñeco. Sandra empezó a refregarle las tetas por la espalda muy despacito y se empezó a calentar mucho. Así como estaba dado vuelta, le agarro la pija hacia abajo y se la empezó a estirar. Se agachó y le empezó a chupar los huevos y de vuelta la pija y de vuelta los huevos y otra vez la pija y Miguel gritaba de placer. Sandra controlaba la situación en silencio pero cada vez mas caliente. Se empezó a mojar un dedo y se lo empezó a pasar despacito por el culo de Miguel, que no la saco. Siguió refregándole las tetas por el culo y empezó a tocarse el clítoris con un dedo. En un momento miro hacia la puerta y me vio espiando. Me asuste porque creí que se iba a enojar, sin embargo me miro a los ojos con confianza con una mirada cómplice y me abría la boca y me mandaba besos mientras se tocaba el clítoris. Se paro de golpe y vino hacia mí. Me dio un beso en la boca y siguió caminando hasta el living. Fue a su cartera y trajo un forro y aceite Johnson. De regreso, en la pasada me agarro de la mano para llevarme al cuarto, pero preferí quedarme y dejarlos solos. Sandra se empezó a poner el aceite por todo el cuerpo provocándonos. Miguel que estaba tirado en la cama, se animo y se paró. Se puso el preservativo y la abrazo por la espalda. Me miro y le hice una seña asintiendo. La giro, le levanto una pierna y se la empezó a meter de parado frente a frente. Sandra se colgó en su cuello y le empezó a pasar la lengua por toda la boca. Esto no me gustaba mucho, pero me excitaba. Miguel la fue arrinconando contra la pared y se la empezó a coger mal. Sandra engancho sus dos piernas en la cintura de Miguel y empezó a moverse violentamente. Ambos gritaban de placer y yo me estaba muriendo espiando detrás de la puerta. Así calzada en el aire, Miguel la llevo hasta la cama y ambos cayeron. Sandra se retorcía como una víbora y el, que estaba arriba, la empezó a coger con fuerza hasta que los dos acabaron. Sandra lo corrió con delicadeza, le dio un solo piquito en la trompa, se paro y vino hacia mi. Me abrazo fuerte y me dio un beso espectacular.

Nos metimos en el baño de vuelta. Nos duchamos los dos juntos en silencio. Nos cambiamos y fuimos al living a tomar algo con Miguel.

A partir de allí, Sandra ya no habló. Miguel estaba mudo. Y yo empecé a cerrar la sesión. Le dije a Miguel que esto, nunca había pasado. Que nunca intentara llamarnos para hablar de tema. Que esta había sido una decisión de una pareja adulta, que solo buscaba placer y pasarla bien. Y que esa pareja éramos Sandra y yo. Que el no tenia nada que ver con nosotros. Miguel entendió perfectamente y asintió con confianza.

Brindamos los tres. Sandra y yo agarramos nuestras cosas, saludamos a Miguel con un beso en la mejilla y nos fuimos abrazados. Nos subimos al auto y Sandra fue manejando. Íbamos muy tranquilos y despacito en silencio y en un ambiente de paz. Había sido nuestra iniciación....



FIN, ON
Anonimo