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esta
es una historia común ,una más en las tan frívolas y efímeras
relaciones humanas.
no tiene nada de nuevo que narre como en ese día de lluvia por la tarde
estaba en mi casa y me dejaba llevar por los murmullos del sonido de las
gotas cayendo intensamente ,era una música muy porteña , entre nostálgica
y visceral que junto con el olor a lo mojado y húmedo hacían de mí ,
un hombre de 45 años un projundo deseo de otras tardes pero 20 años
atrás , en donde no me ocupaba en pensar , sino con mi sexo erecto hacía
recorridos de humedades que me dejaban mojado por los fluidos de esas
obscuras recobas.
es raro estar recordando eso ahora; justo ahora cuando el golpetear de
las gotas no me dejan advertir que una joven 18 años estaba parada detrás
mío poniéndome una de sus manos en mis hombros, entonces fue como
entonces ; fue el cuerpo el que tomo ese estupor y me envolvió en
aquella pasión casi guardada 20 años , el aroma de esa casi niña , su
fragancia , su frescura , era terciopelo húmedo que se dejaba tocar
para entregarse en cada movimiento de mis dedos a una nueva contorción
gozosa con espasmos musculares que hacían escapar de su boca gemidos
incontrolables ; me envolvía ese erdor , el aire era un tornado que nos
arrasaba a ambos , ninguno pudo ni quiso ceder a ese milagro único del
encuentro humano; dialogos mudos de gritos de cuerpos ; en élla podía
mirar mi juventúd torbellina , élla en mí , no se que podía ver...
nuestros cuerpos se confundieron , se fusionaron hasta quedar derretidos
en el suelo de la alfombra , nos miramos , nos sonreímos; unas pocas
gotas de sangre me hizo saber que me había ofrecido ,como en una
ceremonia, su virginidad.
las gotas seguían con su sinfonía, tanto afuera como adentro, siguió
lloviendo ,ahora con rugidos de truenos de gritos ahogados; esa tarde
siguió marcando el tiempo del relog , el tiempo sigue , aunque me quede
nuevamente sentado y dejandome llevar otra vez por los recuerdos.
como pueden leer , esta fue una historia simple;humanamente simple.
no tengo mucho más que decir , ecepto que esa casi niña era mi hija.
francof@uol.com.ar |