|
Me
encuentro preparando la cena,
todo esta listo, la casa se encuentra a media luz, iluminada únicamente
por la luz de las velas, cuando la noche cae llegas mi, encuentras un
camino de pétalos de rosas blancas, los sigues sin pensarlo, llegas al
final del camino, encuentras dos velas encendidas postradas en los
candelabros sobre la mesa...
La
luz de las velas sólo te permiten ver una parte de mi fuerte cuerpo;
retiro la silla invitándome a sentar, la mesa esta servida... te
siento, comienzo a susurrar palabras dulces a tu oído, mis manos
recorren tus hombros, brazos, hasta que se postran en tu vientre
buscando después acariciar tus muslos...
Retiras la silla postrándote de pie, poniéndote frente a mi,
ligeramente recargada en la mesa, mis manos comienzan a subir por debajo
de tu falda, nos besamos comienzo a morder tus labios; mis manos se
encuentran bajando tus bragas, tus piernas hacen el resto hasta dejarlas
en el suelo, de un soplido apago las velas, retiro todo lo que se
encuentra sobre la mesa, te recuesto en ella, comienzo a quitar tu ropa
hasta dejarte desnuda, me quito la ropa mostrándote mi torso que te
hace suspirar de deseo, comienzo a untar mantequilla sobre tus senos,
abdomen y vagina, pongo espagueti sobre ti, te beso y como a la vez,
recorriendo cada parte untada de ti, lamo la mantequilla que hay en tus
senos saboreando cada parte de ti, comienzo a sorber el espagueti que ahí
se encuentra, dando la impresión que me estas amamantando queriendo
absorber ese liquido vital.
Después
recorro tu abdomen comiendo todo lo que hay a tu paso, hasta que llego a
tu vagina y la saboreo delicadamente paso a paso, parte por parte, mi
lengua recorre cada pequeño rincón que encuentra... gritas de placer,
pero ahora es tu turno, cambiamos posiciones, untas crema de chocolate
sobre mi pene erguido, lo comienzas a saborear desesperada, pasas tu
lengua sobre él una y otra vez haciéndome gemir de placer; haces lo
mismo con mi abdomen y con mis pezones, haces que me excite demasiado y
comienzo a morder tus pezones, no aguanto más hasta que te penetro una
y otra vez sin parar, aprieto tus glúteos con mis manos, tomo tus senos
al mismo ritmo en que te penetro, mis manos buscan tu vientre, no puedo
más...
Me desahogo y exploto en ti al tiempo que tu haces lo mismo entrando en
un orgasmo que te hace tensar todo el cuerpo y gemir de éxtasis; la
cena ha terminado, encendemos las velas y nos abrazamos a disfrutar del
anochecer...recostados sobre la mesa, nuestros cuerpos desnudos reposan
como un manjar que anhela ser comido una vez más...
Cuento
|