Una noche frustrante

Había tomado mucho alcohol. Llegué a casa a las 3 de la mañana, mi esposa estaba de viaje, yo había salido con unos amigos a tomar unas copas.

Me recosté y puse en la tele el canal porno del cable. En la pantalla había un tipo penetrando analmente a una mujer. Mientras él bombeaba en su ano yo miraba la cara de placer que ella tenía. Estaba en cuatro patas, con los brazos flexionados y la cara apoyada sobre la cama. Tal vez los gestos que ella hacía y que demostraban que estaba disfrutando fue lo me hizo pensar en la posibilidad de recibir yo también a alguien en mi ano.

Nunca tuve una relación homosexual, aunque de chico, algunas veces, me gustaba encerrarme en el baño para maquillarme, ponerme las medias de nylon de mi mamá y sus corpiños y me masturbaba pensando que era una mujer, introduciendome los dedos en el ano, o bien algún objeto con forma fálica y toqueteandome las tetillas. Me gustaba sentir mi propia piel a través de las medias de nylon.

Las imagenes de absoluta entrega que esta actriz estaba representando, me habían calentado lo suficiente para que ,absolutamente deshinibido por el alcohol, bajara hasta la computadora, me conectara a internet y entrara a una de las miles de páginas de acompañantes que abundan en la red. Entré en una y busqué la sección de traviesas (travestis). Una morocha con un rostro absolutamente femenino me llamó la atención. Abi era su nombre, marqué su número pensando que no me iba a responder ya que eran casi las 4 de la mañana, pero sin embargo Abi con una voz gruesa pero femenina y sensual me dijo que estaba disponible en ese momento.

Llegue al edificio ubicado a pocas cuadras de mi casa, entré a su departamento en el que Abi me recibió vestida con corpiño y bombacha con un portaligas negro y medias de nylon. Estaba muy atractiva, yo sentí recién ahí la sensación de : qué estoy haciendo acá?. Me recibió con un dulce beso en los labios y me hizo pasar a su dormitorio. Me pidió que le pagara y después de eso me empezó a desvestir lentamente, mientras me recorría el cuerpo con la lengua.

Nos recostamos en la cama y como seguramente ella notaba mi nerviosismo me preguntó que era lo que quería hacer. Le dije que era mi primera experiencia y que quería probar como era eso de chupar un pene y que después me la metiera despacio en mi ano porque quería sentir la sensación de entregarme a alguien que me penetrara y me hiciera acabar.

Me tomó la mano y la puso en su pene, lo empecé a acariciar sintiendo por primera vez la piel suave de un miembro que no fuera el mio propio. Comenzé a masajearlo suavemente, y sentí como iba endureciendose lentamente, subía y bajaba mi mano a lo largo de su pene, que no era muy importante en tamaño pero era mi primer pene, y a mi me gustaba cada vez mas. Le pregunté si podía chuparsela y me dijo que si. Me incliné sobre su miembro y primero le pasé la lengua, que hermoso sabor sentí, luego, lentamente lo introduje en mi boca rodeandolo con los labios y pasandole la lengua por su cabecita. Su pene estaba bien duro,ella se refregaba los pechos mientras gemía y le pedí que por favor me la metiera, me di vuelta y deje mi culo expuesto, él se untó la mano con vaselina y me la paso por el ano. Me empezó a poner el pene en el agujerito y comenzó a hacer un poco de presión, pero no entraba, yo estaba desesperado, ansiaba que me penetrara. Su pene se puso flácido y no pudo hacerlo. Me dijo que recién había acabado y que mi ano estaba muy poco dilatado. Se la empecé a chupar nuevamente, yo disfrutaba de hacerlo, pero quería que por favor me penetrara.

Nuevamente, despues de un rato, logré ponerle firme el miembro, y lo volvimos a intentar pero no pudo, no me entraba, se le ponía flácido cuando trataba de metermelo. Le dije que me pusiera un dedo para dilatarme y me dijo que el dedo no, porque tenía que cuidar sus uñas, yo estaba desesperado, era la primera vez que me había animado a hacer eso y no tenía suerte. Me ofreció ponerme un consolador, yo accedí porque estaba  terriblemente caliente, quería que me la metieran, quería sentir un miembro dentro mio.

Tomó el consolador, lo embadurnó con vaselina y me lo empezó a meter, despacio primero y con mayor fuerza después, mientras me lo metía tomó mi pene y empezó a masturbarme, yo me retorcía de placer y gemía como la mas puta, hasta que finalmente acabé. Me dijo, estás más tranquilo, ahora?. Le dije que si, me vestí y me fui.

Si bien me había descargado y había chupado un pene lo que realmente me gustó hacer, quedé frustrado porque no conseguí que un pene real entrara en mi culo.

Desde ese día no volví a intentarlo pero espero que nuevamente se me de la oportunidad porque quiero hacerlo. La historia que conté es absolutamente real, si alguien quiere escribirme puede hacerlo a arcami876@hotmail.com